miércoles, 15 de febrero de 2017

A este le iba el sexo duro


Una anécdota de viaje.

Era joven y fuerte, lo llevé a mi cuarto de hotel después que me confesó que le iba el sexo duro.
Se dejó atar, pero... comenzó a lloriquear cuando le tiré sobre la planta del pie la ceniza caliente de mi cigarro.
Me molestó tanto, que sin tocarlo lo dejé toda la noche atado en el sofá y me fui a dormir.
Se dicen perros, quieren ser esclavos, y lo único que buscan es alguien que les rompa el culo.
Señor Germán

4 comentarios:

  1. Espero que no te moleste pero me has sacado una carcajada al imaginarte yéndote a dormir enfadado y dejando atado toda la noche al incauto mentiroso. Pero es que no te falta razón, te prometieron sexo duro y luego te lo negaron, eso no se hace. Auń así me resulta llamativo que te quedases sin el desahogo de romperle el culo y te fueras a dormir directamente. Eres una caja de sorpresas y eso siempre es bueno, no soporto a la gente unidimensional, plana y anodina.

    Besos.

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    1. También me rio recordando y contando la anécdota; pero es verdad que me fui a la cama muy cabreado, y me duró hasta la mañana siguiente cuando lo desaté y heché de mala manera de la habitación. El pobre se habrá imaginado que un criminal serial lo destriparía ¡en una habitación de hotel de centro de la ciudad! Tanto miedo tenía que no chistó en ningún momento y estoy seguro que no pegó un ojo. :)
      Besos

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  2. Pues me parece bastante duro el quedarse atado sin saber que pasar... los hay con suerte! :p

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    1. Seguro no tiene buen recuerdo de esa noche, pero agradecerá a los santos que aunque algo acalambrado salió ileso. :)

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