domingo, 13 de noviembre de 2016

Cuero de potro

Un potro monta al potro.
Ambos cueros brillan, Uno de ellos con las marcas que le dejaron orgullos de macho resistiendo el quejido.
El otro, el del joven animal, además de brillante, inmaculado.
¡Qué tentación para el látigo!
Ese otro cuero que empuño, destrozado en tiras, ansioso de sudor y sangre...
Señor Germán

2 comentarios:

  1. Lo que dices y del modo en que lo expresas las palabras duelen y quedan impresas en la piel a fuego, carne viva. El sudor, el rastro que deja el sexo húmedo sobre el cuero, ese aroma animal.... torturan mis sentidos.

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    1. Si consigo impresionar a un chico tan especial como tú, siento que ha valido la pena. Gracias Javi

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