jueves, 14 de julio de 2016

Latigazo

Caricia sorpresiva y ardiente que sorprende al cuerpo en los lugares donde menos se espera, y que con su chispazo despierta y enciende las células dormidas.
Células que ahora atentas aguardan el próximo chispazo con ansia y con temor. Si el látigo vuelve a caer sobre la huella que dejó anteriormente en la dermis, la chispa se potencia y se entierra más profundo afectando a los nervios y la masa del músculo.
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El texto completo pinchando aquí Oveja negra

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