sábado, 11 de junio de 2016

Esas ancas

Si cierras los ojos y recorres con la yema de los dedos ese culo que tantas veces has azotado, sentirás el calor y las rugosidades que dejó el castigo.
Son ancas endurecidas y curtidas que soportan mucha caña.
Como el ojete que esconde en sus pliegues, y que húmedo te invita pasar al interior para descargar en lo profundo la lava de tu lujuria.
Señor Germán

1 comentario:

  1. Ademas si se intuye que ha sido realmente castigado el trasero de ese sumiso

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