viernes, 17 de junio de 2016

En casa

Abrazar el talle del Amo, para sentir en la cara la tibieza acolchada de su vientre.
Para sentir en el cuello la cosquilla de los pelos del pubis, y el calor de la verga, palpitante, levemente húmeda, agotada después de la reciente y dura faena.
Abrazar ese talle mientras me pliego a sus pies, esperanzado por sentir la caricia en la cabeza que se le da a un perro fiel.
¡Si el tiempo se detuviese!
Ese es el lugar y el momento en que me siento en casa; es el lugar y el momento que elegiría para que fuera el último.
ayax{SG}

1 comentario:

  1. Algo tiene ese abrazo que calma nuestra ansiedad e inseguridades y que estimula las redes de nuestro cerebro para conducirnos a la euforia. Qué grande es convertirse en el reposo del guerrero.
    Besos

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