domingo, 24 de abril de 2016

Mi cuello

Señor, sabes que no es necesario el collar en mi cuello para proclamar la verdad de que soy tu perro.
No desprecio el roce del cuero, del acero o de la aspera soga oprimiéndome la garganta.
Pero nada iguala a tus cálidas manos estrangulándome, a tus fuertes dedos hundiénme la nuez de adán cuando me obligas a eyacular junto contigo en la cumbre de tu goce.
ayax{SG}

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias Javi, escribí este pensamiento hace ya bastante tiempo, pero podría haber sido hoy.
      ayax{SG}

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  2. Ayax, últimamente estoy leyendo «BDSM: estudios sobre la dominación y la sumisión» de Weinberg y este texto me ha recordado una idea muy interesante:

    [..] La dinámica básica del SM es la dicotomía del poder, no el dolor. Esposas, collares caninos, látigos, ponerse de rodillas, sujeciones, pinzas en los pechos, cera caliente, enemas, penetraciones, dar un servicio sexual, en todos los casos se trata de metáforas que responden a un desequilibrio de poder[...]

    Tu texto me ha parecido una metáfora maravillosa que a su vez recrea esa simbología de diferencias entre M y S.



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  3. Es así Filogelos, el Amo se impone, y tiene una importancia secundaria de que forma o que procedimiento usa para manifestar su poder y su superioridad. En mi caso, y es probable que con mucha soberbia, no me siento menos que nadie; sin embargo y excepcionalmente acepto sin cuestionar el poder de mi Señor sobre mí. No se racionalizar el motivo; me ha fascinado y no puedo resistirme.

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