martes, 5 de abril de 2016

Maldoror

Los hay que escriben para conseguir los aplausos humanos, gracias a las nobles cualidades del corazón que la imaginación inventa o que pueden poseer.
Yo, por mi parte, me sirvo del genio para pintar las delicias de la crueldad.
Delicias ni efímeras ni artificiales, por el contrario, comenzaron con el hombre y terminarán con él.
¿No puede el genio aliarse con la crueldad en los secretos designios de la Providencia?
¿O, acaso, el ser cruel impide tener genio?
Isidore Ducasse, conde de Lautréamont

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