jueves, 17 de marzo de 2016

Virilidad

Aceptar a un Amo, claudicar ante su seducción, someterse a su autoridad, incluye entregarle la virilidad.
Mi virilidad, que aclaro no la he perdido, es junto con todo mi ser, propiedad de mi Señor.
Virilidad que solo podrá manifestarse cuando el Él lo permita, cuando Él lo desee.
Puedo ejercer mi virilidad por ejemplo combatiendo con otros hombres en circuitos vale todo, o cogiendo algún sumiso, siempre en presencia de mi Amo porque le complace contemplarme.
Virilidad que reprimo cuando mi Dueño me lleva a desplazar el placer del orgasmo de la verga al interior de mis tripas, o cuando debo contener atisbos de rebeldía en su presencia.
Virilidad presa en la celda de su voluntad.
La misma celda que es el lugar que prefiero; mi lugar protegido desde donde observo, imagino y participo del mundo.
ayax{SG}

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