viernes, 4 de marzo de 2016

Que mi vida esté en tus manos

Sinceramente quiero ser tu esclavo; quiero que tu poder sobre mí esté consagrado por la ley, que mi vida esté entre tus manos, que nada me proteja o me defienda contra ti.
¡Qué placer cuando sepa que dependo de tu capricho, de tu gesto, de tus gustos!
¡Qué delicia, si eres tan generoso como para permitir alguna vez al esclavo besar los labios de los que depende su decreto de vida o de muerte!
Leopold Von Sacher-Masoch

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