sábado, 5 de marzo de 2016

La verga del esclavo

El esclavo posee una verga para sufrirla.
Posee pies para sufrir con ellos, pecho, ojete y tripas para experimentar dolor.
Y gracias a ese dolor, que le causa su Amo mientras lo usa obtener su propio placer.
Todos los rincones de su cuerpo tienen la misma función.
No se trata de un juego liviano.
La plenitud de la relación donde encaja el sadismo con el masoquismo se da cuando se exploran los límites del dolor y el placer.
Las partes más sensibles del cuerpo, las más irrigadas de sangre y nervios, serán las que jueguen el papel fundamental en la hora de la tortura.
Torturar la verga del esclavo, la manifestación física de su masculinidad, el centro hiperestésico de su cuerpo, despierta en él, el atávico terror a la castración.
Vulnerable y dolorido como nunca, juguete de su Amo Sádico, le reconocerá agradecido el padecimiento que sufre, el placer que obtiene y la tutela a la que se somete.
Señor Germán 

 


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