lunes, 28 de marzo de 2016

La llama de un latigazo

La sien me late y arde, la garganta se me cierra, los ojos lagrimean, los oídos zumban.
Después el tiempo se detiene...
Hasta que la llama de un latigazo me vuelve a la realidad.
A ese latigazo le siguen muchos otros; a todos les agradezco porque me despiertan el cuerpo dormido, me hacen sentir la sangre nuevamente circular, me desagotan la cabeza que se ahogaba.
Me abren los poros que vuelven a sudar.
Le sigue una pausa de silencio, de inmovilidad, de incomodidad, que me angustia, haciéndome desear que vuelvan los latigazos.
Viernes, 15 de enero de 2010,  ayax{SG}  En mi celda

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