sábado, 20 de febrero de 2016

Campo arado

¿Cómo no entregarme al Amo para que me sodomice con violencia?
Duele; claro que daña, por eso mismo lo deseo tanto o más que como lo quiere Él.
Daña como el arado rompiendo la tierra.
Siento que su invasión brutal también le duele; y en ese momento de comunión nos ofrendamos el dolor del uno al otro.
Finalmente llegará el derrame de su esencia, y será tan benefactora como lluvia que humedece los terrones secos del campo, calmando los ardores y fertilizado lo estéril.
ayax{SG}

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